DIBUJOS Y GRABADOS


 
Lápiz, tinta y grabado: Vlady es un virtuoso de la forma pura. En sus eternos cuadernos que siempre lleva consigo, sus dibujos captan la vida en su expresión cotidiana. Cada una de sus litografías añade un capítulo al arte de la fascinación.

De sus años de juventud, en los que recorría México para familiarizarse con su nueva patria, Vlady conservó la costumbre de llevar consigo un cuaderno para esbozar una silueta conocida, el retrato de un amigo, un recuerdo de infancia o un monstruo surgido tal cual de su imaginación. Los cuadernos de Vlady se han vuelto famosos en México.


 
Con el título Los Cuadernos de Vlady, la editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó en 1985 una selección de casi 70 esbozos del artista. En 1996, con el título Abrir los ojos para soñar, esta misma editorial, en colaboración con Siglo XXI, publicó otros cien dibujos suyos, además de pensamientos, notas y aforismos.


 
Los cuadernos de Vlady nos conducen al mismísimo origen de su arte peculiar, una síntesis del Renacimiento y de la modernidad. Lo acompañamos en su búsqueda para hacer revivir la perfección de la técnica veneciana de sus grandes maestros: Ticiano, Tintoreto, Caravaggio. Vlady es un aerolito surgido del Renacimiento y sumergido aun incandescente en la pasión histórica del siglo XX.


 
El erotismo es una de las principales fuentes de inspiración de Vlady. Dos formas dominan los ritmos eróticos: los dibujos trémulos de pudor y de delicadeza a base de líneas frágiles, como las que dibujan los dedos en la arena, y las formas convulsivas que agitan masas, manchas oscuras y unos blancos que más que claridad producen vértigo.