ĦEl Centro Vlady es abierto!

Palabras de Claudio Albertani

El 21 de junio se celebra en el hemisferio norte el día más largo del año. El sol está en su esplendor total, las fuerzas de la luz logran su apogeo y los pueblos proclaman la victoria sobre las tinieblas de la ignorancia, del prejuicio y del fanatismo.

Es por esto que hoy celebramos la obra de un pintor que hizo del color y de la luz la obsesión de su vida. Un pintor que fue definido un gran dibujante y un esplendido grabador, pero cuyos mayores logros se encuentran precisamente en la profundidad y en el movimiento que le supo dar al color de sus cuadros.

Otros hablarán de los logros pictóricos de Vlady. Yo sólo quiero dar las gracias. Este Centro que hoy se inaugura es la realización de un sueño. Un sueño que empezó cuando Vlady estaba vivo y buscaba un lugar donde resguardar su obra. Tocó muchas puertas. Recibió numerosas promesas y pocas respuestas claras.

Aquí en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), Vlady tendrá su casa y es para mí un gran orgullo que así sea. Este es el espacio en donde se podrá estudiar, conservar, difundir y exhibir su obra.

Agradezco profundamente a nuestro rector, ingeniero Manuel Pérez Rocha, haberse entusiasmado con la idea de que nuestra institución pudiera darle cabida a una obra tan importante. Florinda Riquer, coordinadora académica en los años 2003-2005, entendió la importancia del proyecto y me puso en contacto con el hoy director del Centro Vlady, el maestro Fernando Felix Valenzuela, con quien empecé una colaboración fecunda y una amistad entrañable. El propio Fernando les hablará de su innovadora propuesta museográfica.

Y por supuesto no estaríamos aquí si no hubiéramos contado con la colaboración de Oscar González, Coordinador de Difusión Cultural y Extensión Universitaria -de quien depende nuestro Centro- y de Araceli Ramírez, responsable de Difusión Cultural. Ambos trabajaron con pasión y dedicación para que este sueño se realizara.

Quiero decirles que la donación pasó por varias etapas. En un primer momento, yo le propuse a Vlady la posibilidad de exhibir obra en nuestra universidad. Él accedió con gusto, nuestras autoridades también, y empezamos a buscar el lugar adecuado.

Pronto nos topamos con el problema de que no contábamos con las instalaciones apropiadas. Cuando apareció esta casa estupenda, donada a la UACM por el gobierno del Distrito Federal, Fernando y yo nos enamoramos del espacio. No fue difícil convencer al ingeniero Pérez Rocha que este era el lugar adecuado para el Centro Vlady.

Mientras tanto, Vlady había dejado de existir, pero su esposa y compañera de toda la vida, Isabel Díaz Fabela, no solamente accedió a seguir con el proyecto, sino que le dio una envergadura que nunca habíamos imaginado. Gracias Isabel. Hoy no pudiste llegar, pero sabemos que tu corazón está con nosotros y con tu "Güero".

Quiero agradecer al sobrino de Isabel, discípulo de Vlady e curador de su obra, Carlos Díaz, aquí presente, sin el cual este proyecto sencillamente no existiera. Gracias a él, a su pasión y a su inquebrantable lealtad a la memoria de su tío, la donación tomó la forma que hoy tiene. Gracias Carlos. Creo que cumplimos con la encomienda que nos dejó Vlady un día de primavera: trabajar juntos.

Para que se llevara a cabo el proyecto también contamos con la preciosa colaboración de dos amigos y discípulos de Vlady, Mariano Grimaldo y Víctor Salomón. Ambos son parte del equipo de este Centro y su ayuda es invaluable.

Es por demás elocuente que nos encontremos en la calle Goya. Los surrealistas -con los que Vlady mantuvo una relación intelectual conflictiva, pero fecunda a lo largo de toda su vida- hablaban del "azar objetivo" para expresar la idea de que las cosas suceden porque un impulso vital las induce.

Me parece que el Centro Vlady es, entre otras cosas, un ejemplo feliz de ese "azar objetivo" ya que Goya es uno de los últimos maestros que Vlady reconoció como suyo, no sólo en términos pictóricos, sino también como crítico del poder y de sus pesadillas.

Tampoco es casual que yo haya vuelto a encontrar al maestro Jorge Juanes -a quien conocí hace casi 30 años en Mazatlán- connotado historiador del arte, conocedor profundo de la obra de Vlady y autor de un libro sobre Goya que aquí presentaremos. Jorge ofrecerá una conferencia sobre Vlady el día 18 de julio en estos recintos.

También quiero agradecer la presencia de dos personas que fueron muy importantes en la vida de Vlady. Jean-Guy Rens ya es conocido en esta universidad por su magnifico libro De la revolución al renacimiento que presentamos el año pasado. Jean-Guy abrió la senda de una nueva interpretación de la obra de Vlady y es un placer tenerlo de nuevo con nosotros.

Suzi Weismann, es autora de una biografía sobre el padre de Vlady, el escritor Víctor Serge. Pero Suzi fue también una amiga entrañable de Vlady y lo acompañó en su primer viaje a la Unión Soviética después de más de medio siglo de exilio. De esto nos va a hablar hoy y le agradecemos profundamente su disponibilidad a compartir con nosotros sus recuerdos.

Por último, quiero decirles que hoy comienza una nueva batalla. Nosotros pensamos que Vlady no ha sido valorado como merece. Salvo excepciones honrosas como Teresa del Conde, pocos son los críticos que se ocuparon de él y ciertamente no lo hicieron Octavio Paz y Luís Cardoza y Aragón, el primero perteneciente a la tradición liberal, el segundo a la comunista.

Desde las trincheras del Centro, y también con el sostén de la Fundación Vlady que estamos por crear, pretendemos darle a Vlady el lugar que le corresponde no sólo en el arte mexicano, sino en el arte del siglo XX. Trabajaremos incansablemente para dar a conocer su obra. Organizaremos exposiciones, debates, investigaciones, seminarios, libros. Estudiaremos la muchas facetas de ese hombre universal, sin olvidar que una de ellas fue ser el editor de su padre. A Victor Serge, Vlady dedicó su obra principal, el mural de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, La Revolución y los elementos.

El Centro también emprenderá una labor de investigación, reedición e investigación del gran escritor y revolucionario que fue Victor Serge. Para esto contamos con los archivos de Vlady y una buena cantidad de trabajos inéditos. Publicaremos los libros de Serge con los dibujos de Vlady y estudiaremos la correspondencia entre las dos obras.

Muchas gracias.

Y gracias a Vlady que, sin duda, nos observa repartiendo su alegría desde algún lugar de la noosfera.


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