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FALLECIÓ VLADY, UN CREADOR SUBVERSIVO Y CRÍTICO DEL PODER
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Después de una larga convalecencia debida a una enfermedad terminal, ayer, aproximadamente a las 19:10 horas, en su casa de Cuernavaca y a la edad de 85 años, falleció Vlady, el reconocido pintor de origen ruso que llegó a México en 1943. Poco después de las 21 horas, el cuerpo del pintor, una de cuyas últimas obras fue un retrato al óleo de gran formato del obispo Samuel Ruiz, fue trasladado a una funeraria de la capital morelense, en la calle Domingo Díez 203, colonia El Empleado. Cerca del medio día, la titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), Sari Bermúdez, deberá estar en Cuernavaca para asistir a las exequias de Vlady, nacido en 1920 y cuyos restos deberán ser cremados hoy, en una hora aún no fijada. Según el CNCA, Bermúdez anunciará ahí un homenaje al pintor naturalizado mexicano en 1949, luego de conversar con familiares del artista, como su esposa Isabel y su sobrino Carlos Díaz, entre otros. Vlady fue hijo de Víctor Serge, reconocido pensador, escritor y revolucionario cercano a León Trotsky que, por lo mismo, tuvo que salir exiliado de la ex URSS perseguido por el régimen estalinista. ''Era una época en la que la revolución perdía, no ganaba. El siglo XX se caracteriza por la crueldad y la tragedia de las revoluciones. Y yo viví este drama con mucha conciencia y claridad''. Arte y revolución ''Desde joven intuí que la revolución en este periodo estaba en mala situación. Había que hacerla de todos modos, sí, pero se hacían mal y resultaba a veces peor. En Rusia, desde que dejó de ser una revolución internacional para convertirse en una revolución nacional, se ahorcó. Un imperio nacional aislado en el que la cultura no fue llevada a la liberación del alma. Habrá otras revoluciones porque no hay otros caminos para la transformación, pero esperemos que no sean tan violentas'', manifestó en alguna ocasión a La Jornada. Vlady siempre se propuso hacer pintura de acuerdo con la tradición de los grandes pintores del siglo XV hacia atrás. Para él debía volverse a fórmulas pasadas, como la espiritualidad religiosa, el pensamiento, la poesía, la intelectualización mediante la interiorización o la alquimia. ''Uno de los aspectos que más temo en la vida del pintor moderno actual es que se venda a la comercialidad. La filosofía, la mentalidad que mueve a todo el mundo es el comercio. Es una forma de convivir y de explotarnos o ayudarnos mutuamente. ''Pero el arte no puede someterse a esta ley, por más que el artista tenga que vivir. El vive para pintar, no pinta para vivir. Esta es una lección que aprendí de muy joven, a los 17 años, de Van Gogh, y es la que me impulsó a hacer la vida de pintor y poco a poco ir abandonando la vida de la militancia revolucionaria, en la que nací y, de manera natural, tuve que asumir.'' Enseñar a hacer buena pintura La primera etapa de la donación consistió en 500 trabajos, entre dibujos, acuarelas, mixtas, tintas, litografías, aguadas, aguafuertes, carbones, temples, entre otras técnicas. Respecto de ese acto de generosidad, Vlady expresó: ''Estamos hechos de sublimidades y de cobardías. Tenemos 4 mil 600 cosas. ¿Qué hacemos con ellas? En última instancia las hubiera mandado a la academia de Rusia, pero no les corresponde. Tienen que estar aquí. Inventé, es una tendencia mía, aquí hay que enseñar a hacer buena pintura. Entonces, creo que pueden bailar su show todavía aquí''. El INBA había planeado para 2006 una gran retrospectiva de la obra de Vlady en el Museo del Palacio de Bellas Artes. Pero, en diciembre de 2004 se montó la exposición Vlady. Trayectorias para un autorretrato en el Museo Nacional de la Estampa. El Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas iniciará un proyecto académico sobre la obra de Vladimir Kibalchich (San Petersburgo, 1920). Fabiola Palapa y Arturo Jimenez
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Vlady siempre mantuvo una postura combativa en su obra; despiden amigos y familiares al artista ruso |
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CUERNAVACA, MOR. Como una gran pérdida fue calificado el fallecimiento de Vladimir Kibalchich Rusakov, conocido como Vlady, que tuvo lugar en esta ciudad el jueves pasado por la noche –a causa de un padecimiento crónico–, aseguraron diversas personalidades del ámbito cultural del país, ayer viernes durante las exequias. Al funeral asistieron, entre otros, Sari Bermúdez, presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Conaculta), así como Saúl Juárez, director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), quienes anunciaron la realización de un magno homenaje en memoria del artista para el mes de abril del próximo año, en la capital del país. Amigo de políticos destacados como el recién fallecido Adolfo Aguilar Zínser y Cuauhtémoc Cárdenas, con quienes compartía largas charlas de filosofía, Vlady encontró en México un lugar para realizar su creación. Como muestra quedan los murales que pintó en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, de la Secretaría de Hacienda, titulada La Triada apasionada, integrada por las obras La mano martirizante de la vieja fe rusa, La pasión comunista y Una cabeza autosuficiente, en las que se aprecia el pensamiento que ha influenciado su obra. Vlady, que este año cumpliría los 85 años de edad, nació en la antigua ciudad de Petrogrado, hoy San Petersburgo, en el año de 1920; llegando a México en 1941 para integrarse a la cultura mexicana. Sin dejar de lado sus raíces rusas y europeas; en el año de 1949 se naturaliza mexicano. La obra de Vlady se caracterizó por un dominio del dibujo y una especial preocupación por la técnica; su vida en México se ubicó en torno del arte nacional, participando desde 1945 en numerosas exposiciones individuales y colectivas. Influyeron en Vlady los intelectuales que conoció desde su infancia, como los escritores Panit Istrati, Pilniak, Maximiliano Voloshin, André Bretón y sobre todo su padre, Víctor Serge, hombre de espíritu y notable autor ruso francés. En 1974, inició el proyecto de las pinturas murales de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada; estas obras, que cubren una superficie aproximada de 2 mil metros cuadrados, decoran la antigua iglesia y la sección que es conocida como la capilla Freudiana , debido al tema de las obras de esa parte del edificio. En 1986 se realizó una gran exposición en el museo del Palacio de Bellas Artes, que tuvo por título Vlady, exposición metodológica. En 1987 pinta los murales en el Palacio Nacional de la Revolución, en Managua, Nicaragua; mientras que en 1989 se presentó la muestra Vlady de diferentes épocas, en el Jardín Borda de Cuernavaca, Morelos. Cabe señalar que parte del legado que recibió el INBA se exhibió en el Museo Nacional de la Estampa, bajo el título Trayectoria para un autorretrato, en los primeros meses de este año. Carlos Díaz, sobrino, impresor y colaborador del artista, señaló que más de 4 mil obras se donarán a Bellas Artes, las cuales ya se encuentran inventariadas, además de 15 mil dibujos en 246 cuadernos y cerca de 7 mil grabados, los cuales se enviarán a diferentes partes del mundo, según fue la última voluntad del artista. Carlos Díaz agregó que Vlady fue uno de los principales seguidores de la pintura de Tziano. Como colaborador de sus murales, Carlos Díaz asegura que fueron cinco años muy intensos, donde Vlady dio muestras de su carácter y de su don de transmisión del saber, sobre todo cuando repasaban textos que eran de su interés, mientras se aseguraba de que los leyera, si no en ese momento, al día siguiente. José Martínez Cruz, dirigente de la Comisión Independiente de Derechos Humanos, recordó una anécdota que Vlady contaba en los congresos del Partido Revolucionario de los Trabajadores, cuando se ufanaba de haber sido el único hombre que se orinó sobre Lenin, cuando éste lo cargaba en brazos; para luego citar una de las frases favoritas del artista: “El arte es un compromiso, es revolucionario, y no puede desligarse de la vida de los pueblos”. Jorge Sifuentes Cañas
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