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El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través el Instituto Nacional de Bellas Artes, presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes la exposición Vlady. La sensualidad y la materia, como homenaje póstumo al creador de origen ruso, naturalizado mexicano, del 26 de abril al 2 de julio de 2006.
Esta muestra reúne más de 500 obras, entre óleo, gráfica, temple, acuarela y dibujo, que dan cuenta del trabajo y la constante necesidad de Vlady (Petrogrado, Rusia, 1920 – Cuernavaca, México, 2005) por plasmar en cada trazo no sólo cuestiones de experimentación formal, sino también todos aquellos temas políticos o estéticos que le preocuparon a lo largo de su vida.
Las obras que se exhibirán en esta muestra exploran los temas más importantes para el artista: la continua y obsesiva observación de sí mismo a través de sus autoretratos, el profundo estudio que realizó de los pintores clásicos y las paráfrasis de sus obras, la observación del cuerpo humano y del sentido erótico que éste encierra, el espíritu de rebeldía a los sistemas políticos y la intensa admiración por la figura de su padre, Victor Serge.
La exposición Vlady. La sensualidad y la materia presenta el universo plástico de un artista que encontró en la creación una forma de vivir y comprender la vida. El arte fue la manera como se recreó y reconstruyó para sí mismo el mundo en el que vivió, la gente que lo rodeó, el pensamiento en el que se formó, las pasiones que lo obsesionaron, e incluso la percepción que tuvo de sí mismo. Fue un hombre de profundas convicciones, que creyó firmemente en el poder trascendental del arte y en la necesidad de transformar y perfeccionar la propia creación para alcanzar más profundos niveles de conocimiento personal.
Vlady creó a contracorriente, siempre crítico del sistema que impedía la libertad expresiva, pero también de las ataduras y convenciones que dificultaban al propio artista manifestar las inquietudes de su interior. Tal vez por ello, exploró profunda y recurrentemente el tema del erotismo.
En el trabajo de Vlady la estética, la política y la pasión, convivieron con la misma fuerza, como eje rector de las ideas y las acciones, pero sobre todo, como aliento vital que dio sentido a cada uno de sus trazos.
Vlady. La sensualidad y la materia está dividida en 8 núcleos temáticos:
OBSESIONES Y MATERIA
Sala Nacional
Una de las obsesiones constantes de Vlady a lo largo de toda su producción artística, fue el conocimiento y dominio de la técnica pictórica utilizada por los grandes maestros de la historia del arte, principalmente de la escuela veneciana. La correcta aplicación de las veladuras, encontrar las fórmulas de los colores neutros, los grises, los blancos, ocuparon un importante espacio en la experimentación técnica que tanto preocupó al artista para que su obra tuviera una cualidad expresiva a partir de la misma aplicación de los pigmentos.
El brillo, la profundidad atmosférica de las veladuras, la calidad de las texturas y la fuerza expresiva del color, fueron temas que obsesionaron la experimentación técnica de Vlady, convirtiéndolo en un dedicado estudioso de las técnicas renacentistas. En la pintura al óleo y al temple, la distancia y los volúmenes para Vlady son siempre regidos por el color, no por la línea.
A pesar de que el tema estuvo subordinado a la técnica en la mayor parte de su producción, obras como el Tríptico Trotskiano y Zarathustra evidencian la cualidad receptiva de su carácter, influido por las ideas de su padre, Víctor Serge, y con una gran sensibilidad hacia los eventos de su alrededor.
AUTORRETRATO Y EROTISMO
Sala Diego Rivera
Una de las formas plásticas más exploradas por Vlady fue el autorretrato. Desde muy pequeño se sintió atraído por su propia imagen, manifestando una inquietud que lo llevó a un camino de profunda introspección y autoconocimiento, por medio de la constante observación y registro de su rostro. Se convirtió, como él mismo lo mencionó, en su modelo más cercano y asequible, desarrollando a través de la pintura, el dibujo o el grabado, una forma de conocimiento y conciencia de su identidad.
El erotismo es un tema recurrente en la obra de Vlady, es una obsesión que le llevó a plasmar en óleos, acuarelas, dibujos y grabados la unión de la pareja, el desbordamiento de las pasiones a través de una sexualidad contenida y que busca, en los trazos del artista, una vía de liberación nunca resuelta del todo.
En sus obras eróticas Vlady explora con acierto y maestría la sensualidad de los cuerpos, la mirada recorre en cada línea el enigma de este enlace, haciéndonos cómplices del propio pintor, quien en muchas ocasiones pareciera asumir el papel de un espectador que oscila entre el placer y la culpa, al ser un testigo oculto que participa en dicho encuentro con un delirio exacerbado.
INTERPRETACIÓN DE LOS GRANDES MAESTROS
Sala Rufino Tamayo
Como buena parte de los artistas de su generación, Vlady recibía influencia de sus contemporáneos sin perder su autonomía; asimismo buscaba inspiración en la pintura de autores europeos de los siglos XVI, XVII y XVIII, particularmente aquellos en los que el uso del color predomina sobre el uso de la línea: la escuela veneciana y buena parte del estilo flamenco tardío; reinterpretando y revalorando los temas representados.
La importancia de las investigaciones de Vlady en cuanto a las técnicas utilizadas en la pintura de autores como Caravaggio, Rembrandt, El Greco, Rubens y Tintoretto, entre otros resulta indudable, ya que en su insistencia por conseguir los pigmentos más raros y aglutinarlos de acuerdo a sus descubrimientos, se devela el carácter de un artista inquieto, nunca conforme y ávido de experimentar.
Consciente de su papel como discípulo del pasado y profesor del futuro, es mediante sus paráfrasis que Vlady pone en evidencia la obsesión por imitar e incluso por mejorar, en su arrogancia de artista, la obra de autores anteriores, siempre con un sentido propositivo y esencialmente independiente.
RETRATO
Sala José Clemente Orozco
Partiendo del gran talento que manifestó Vlady como dibujante y como experto fisonomista, uno de los rubros de los que se ocupó con gran interés fue en el retrato. Pintó en varias ocasiones a su padre, Víctor Serge, también a sus parientes y amigos más cercanos, y a personajes históricos como Zapata, Lenin y Breton.
En esta sala se podrán apreciar los diferentes tratamientos que le da Vlady a las facciones de todo tipo de personajes: desde el trabajo minucioso realizado con lápices hasta la síntesis de las formas por medio de aguada y aguafuerte, pasando por los contrastes y los volúmenes de color en la acuarela y el óleo.
PAISAJE
Sala Jorge González Camarena
Vlady se preocupó por representar la luz y el color de la naturaleza por medio de paisajes realizados in situ. Acompañado en todos sus viajes por sus cuadernos y materiales, Vlady plasmaba las vistas de diferentes lugares como si hubiese tenido la intención de reproducir las sensaciones, de tal forma que al mirar el dibujo, pudiera sentirse la calma o la violencia de los cielos y los mares. Entre los paisajes se podrán apreciar el puerto de Leningrado y las playas de Acapulco.
También se presentan en esta sala vistas urbanas, sobre todo de sus primeros viajes por Europa posteriores al exilio de su padre, representando edificios en construcción, azoteas, parques y plazas públicas.
MITOS Y ARQUETIPOS
Sala David Alfaro Siqueiros
Temas bíblicos, de la mitología griega, de la literatura universal, entre otros, fueron para Vlady modelos ideales para hablar de sus inquietudes. A través de los pasajes o figuras arquetípicas que hablan de diferentes estados del ser humano, Vlady se expresa a sí mismo, se integra en una visión universal de la condición humana.
Desde Adán y Eva, en donde aporta su versión del nacimiento de Eva, hasta Judith y Holofernes, quien representa el triunfo del oprimido sobre el tirano, las figuras míticas sirven a Vlady como un medio para manifestar su universo interior, conformando a través de las obras reunidas en esta sala, su particular visión de la historia y de las relaciones de poder.
SEMBLANZA DE VIDA
Sala Paul Westheim
En esta sala se presentará una amplia selección de fotografías, documentos, dibujos, cuadernos y obras de la vida familiar y de la temprana inclinación al dibujo que Vlady desarrolló en toda su trayectoria artística.
Hijo del poeta y revolucionario ruso Victor Serge y de Liuba Rusákova, Vlady nació en San Petersburgo en 1920 y arribó a nuestro país a los 21 años de edad. Una parte de la sala muestra los documentos personales y familiares que el artista conservó siempre con especial recuerdo en su taller de Cuernavaca y que nunca habían sido mostrados.
También se presentan dibujos de temática diversa que evocan su hogar y la sociedad rusa de los años 20 y 30 del siglo pasado, trazos cotidianos en hojas sueltas y cuadernos cuyas páginas resguardan ilustraciones artísticas, apuntes humorísticos, incluso aspectos poco vistos en su trabajo como propuestas de vestuario y proyectos para escenarios.
Cuadernos
Desde su juventud, Vlady siempre se acompañó de cuadernos de dibujo que se convirtieron en el registro plástico y teórico de su vida.
La pasión con la que se entregó al registro cotidiano de eventos, personajes, ideas, bocetos, fantasías, dio como resultado un aproximado de 200 cuadernos que abarcan entre 40 y 50 años de su vida, en miles de páginas de sorprendente calidad plástica, que retratan a un Vlady incansable en sus búsquedas, pero también un artista que se permitía gozar la libertad de sus trazos. Algunos serán mostrados en los diferentes núcleos de la exposición.
Área de murales
La Inocencia terrorista y Xerxes
Entre 1973 y 1982 Vlady llevó a cabo el proyecto que fue considerado su obra cumbre: la realización de los páneles que se integraron al espacio arquitectónico de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Durante este periodo el artista desarrolló una serie de bocetos y estudios preparatorios, con el fin de consolidar no solo los aspectos puramente formales, sino también el discurso y la carga ideológica que buscaba proyectar en cada uno de los muros de lo que fuera el antiguo templo de San Felipe Neri. Para comprender integralmente la obra de Vlady, es necesario profundizar en esta propuesta mural, que de alguna manera puede ser considerada como la síntesis de su pensamiento artístico y político.
En esta área se reúnen diversos dibujos, óleos de pequeño formato, apuntes, entre otros materiales, que ilustran la manera en que el pintor concibió los murales de la Biblioteca Lerdo de Tejada. Uno de sus mejores ejemplos: el pánel La inocencia terrorista, será exhibido por primera vez fuera del espacio para el cual fue creado, pieza que muestra la reinterpretación que el artista hizo del muralismo, integrándolo a nuevos espacios.
Asimismo se exhibe otra pieza mural, Xerxes, trabajada durante veintiocho años por el artista y que representa uno de los pasajes épicos de la mitología griega.
Con esta exposición, el Museo del Palacio de Bellas Artes abre sus puertas a la obra de Vlady, con las más completa muestra que se haya realizado sobre su trabajo, para ofrecer al público visitante una oportunidad de compenetrarse con la visión de un artista que hizo de su oficio la motivación esencial de su existencia.
El Museo del Palacio de Bellas Artes agradece el apoyo de Fundación Televisa, Samsung Electronics México, Laboratorio Mexicano de Imágenes, Sociedad de Amigos del Museo del Palacio de Bellas Artes y artte.com
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